El cobertor de invierno es una buena solución para los meses que no utilizamos la piscina.

Nos ayuda con el mantenimiento, nos ahorra limpieza y nos añade seguridad al mantenerla cerrada. Es muy fácil de instalar, ya que solamente hay que enganchar los tensores elásticos en los tornillos del suelo.

La lona cuenta con dos caras la cara azul que quedaría a la vista y el revés negro que protege el agua de la luz consiguiendo que no se deteriore. Cuenta con unos desagües para facilitar la evacuación del agua que puede acumular de la lluvia con la tornillería especial para este tipo de trabajos.

Sin duda es lo más idóneo para los meses de invierno.